El Pacto Verde Europeo publicado el 29 de enero de 2020 por la Comisión Europea, es uno de los proyectos más ambiciosos para lograr una transición verde sostenible en la Unión Europea. Una de las acciones planteadas bajo este ambicioso pacto es la Nueva Estrategia Forestal de la UE aprobada por el parlamento el 8 de octubre de 2020 por una amplia mayoría, que pretende responder a los desafíos a los que se enfrentan los bosques y el sector forestal.

Los bosques ejercen un papel fundamental en la mitigación del cambio climático. Como sumideros naturales de carbono, contribuyen a compensar las emisiones de carbono que se emiten a la atmósfera. Por tanto, es importante preservar, mejorar y aumentar las zonas boscosas si la UE quiere alcanzar la neutralidad climática. Además, los bosques brindan una serie de servicios ecosistémicos (agua y aire limpios, control de la erosión, refugio, etc.) y pueden ser un actor importante en la bioeconomía circular.

La nueva estrategia proporciona un marco actualizado e integrador en respuesta a las crecientes demandas sobre los bosques, abordar las prioridades políticas y sociales cambiantes desde que se publicó la primera Estrategia en 1998, facilitando así el cambio necesario para lograr la cooperación política en sectores y políticas de la UE (horizontal) y coordinación entre diferentes niveles de gobernanza (vertical).

Los objetivos clave de la nueva estrategia forestal de la UE serán la forestación, la conservación y la restauración de bosques efectivas en la UE a fin de aumentar el potencial de los bosques para absorber y almacenar CO2, promover la bioeconomía y reducir el impacto y la extensión de los incendios, mientras protegen la biodiversidad. La estrategia abarcará todo el ciclo forestal y promoverá los numerosos servicios ecológicos y socioeconómicos que proporcionan los bosques.

La nueva estrategia forestal busca convertirse en el marco político que asegure la coherencia de las distintas políticas que afectan a los bosques, aumentando la coordinación entre las acciones de las instituciones europeas, los Estados miembros y los distintos grupos de interés. Identifica los principios necesarios para reforzar el concepto de gestión forestal sostenible, mejorando la competitividad y la creación de empleo, sobre todo en zonas rurales, pero asegurando su protección y la provisión de servicios ambientales.